Una opción te da derecho a comprar o vender sin obligarte; un futuro te obliga a comprar o vender en la fecha pactada. Por eso, en una opción comprada puedes perder como mucho la prima que pagaste, mientras que en un futuro la pérdida crece con el precio hasta que cierras la posición o entregas. El coste inicial también es distinto: la prima de una parte, el margen depositado de la otra.

Qué compras en cada caso

La opción es un contrato con vencimiento. Quien la compra paga una prima y obtiene un derecho: ejerce si le conviene y la deja correr si no. Puede pasar todo el plazo sin ejercer y perderse únicamente esa prima. Quien la vende cobra la prima y asume la obligación contraria, con el riesgo que eso conlleva.

El futuro no tiene prima. Es un compromiso de comprar o vender el activo en una fecha y a un precio pactados, y para sostenerlo depositas un margen. Cada día se ajusta en efectivo la diferencia entre el precio del contrato y el anterior, así que el resultado de hoy se cobra o se paga hoy mismo, no al vencimiento.

Comparativa

Opción compradaFuturo
Qué tienesDerecho sin obligaciónObligación de comprar o vender
Coste inicialPrima, pagada una vezMargen depositado y ajustado a diario
Pérdida máximaLa prima que pagasteCrece con el precio: en el largo hasta que el activo vale cero, en el corto sin techo
Cuándo se materializaAl ejercer o al vencerCada día, con la liquidación de diferencias
Efecto del tiempoLa opción pierde valor mientras el precio no se mueveNo hay prima que se erosione
Elección de precioVarios strikes con vencimientos distintosUn precio por contrato y fecha

El riesgo ilimitado no es exclusivo de los futuros: vender una call sin acciones detrás también puede perder sin límite. La diferencia es que en una opción comprada sabes desde el primer minuto cuánto puedes perder, y eso se puede decidir antes de operar.

El mismo movimiento, dos cuentas

Ejemplo inventado con números redondos. Valor a 50 € y quieres exponerte a 100 unidades.

Con una opción compras la call de strike 55 con prima 2,00 y pagas 200 €. Si el valor se va a 35 €, pierdes 200 € y acabas. Con un futuro que representa esas mismas 100 unidades y un margen de 500 €, la caída a 35 € te resta 1.500 €, que salen de tu margen y te obligan a meter más dinero para mantener la posición abierta.

Si el valor sube a 65 €, la opción vale 1.000 € menos los 200 € pagados: 800 €. El futuro gana 1.500 €. La misma subida paga más en el futuro porque no lleva prima y porque el margen deja la exposición completa con menos dinero inicial. La misma caída tampoco perdona.

El vencimiento en cada caso

La opción muere en su fecha. Si la comprada vence sin valor, la prima ya no está y el contrato desaparece; si tiene valor, ejerces o vendes el contrato antes. El futuro no muere solo: o cierras la posición o llega la fecha de entrega y el contrato se liquida con el activo o en efectivo, según el mercado. Dejarlo correr sin mirar es una decisión, y normalmente no es la buena.

Cuándo se usa cada uno

  • Riesgo definido y prisa por participar. La opción comprada encaja cuando quieres la exposición sin poder perder más de lo que pusiste.
  • Cobertura de una cartera o de una materia prima. Los dos sirven, y la elección depende de si prefieres asumir una prima o un ajuste diario.
  • Generar ingreso vendiendo primas. Eso es puramente de opciones: la venta de una call o una put cobra prima y acepta una obligación.
  • Moverse con el precio sin coste de tiempo. El futuro no lleva prima que se consuma, por eso se usa cuando lo que se quiere es seguir el activo lo más fiel posible.

Si la parte de las opciones todavía te resulta nueva, empieza por introducción a las opciones o por la guía de opciones para principiantes. En el glosario están prima, margen y apalancamiento, que es lo que los dos productos comparten.

Esto es divulgación: sirve para entender la diferencia entre opciones y futuros, no es asesoramiento financiero ni una recomendación de operar con ninguno de los dos. Decide por tu cuenta y, si tienes dudas, consulta con un profesional autorizado.